El Sirvinacuy costumbre andina

En el antiguo imperio incaico  el matrimonio era considerado como una institución sumamente importante, siendo hasta nuestra actualidad considerada como tal, porque éste concerta alianzas y relaciones de parentesco que rigen la vida de las comunidades. En el mundo andino, como preámbulo a este acto los hombres luego de encontrar pareja acostumbraban realizar uno de los más conocidos hasta nuestros días, el “Sirvinacuy o Tintinacuy” (palabra quechua que significa convivencia de prueba).

Matrimonio andino

Acto de casamiento andino

De esta costumbre aún quedan rezagos que son practicados en varios países de Latinoamérica  especialmente aquellos de la zona de los Andes. El Sirvinacuy era una costumbre Inca,  que se caracterizaba por ser un periodo de prueba para los que decidían casarse, el estado o gobierno Inca fomentaba los matrimonios porque la familia era importante para el Ayllu. Este acto se llevaba a cabo luego de que el mozo  solicitaba la autorización de los padres  de la pretendida, luego ella era llevada hacia la casa de los suegros donde por un periodo  un año entraba en convivencia con su pareja sin tener intimidad. Durante ese tiempo la suegra era encargada de enseñarle tareas importantes a la nueva integrante y durante el mismo tiempo el mozo tenía que demostrar capacidad para poder formar y mantener una familia con tareas en el campo.

Acto religioso para el matrimonio andino

Éste periodo de prueba  en la sociedad andina era importante antes del matrimonio, porque de ello dependía el éxito de la unión de la pareja. Aquí  se detecta rasgos de reciprocidad y ayuda mutua de la pareja para lidiar y sobrellevar posibles problemas que se les presente y los cuales podrán afrontar juntos. Si luego del periodo del Sirvinacuy ellos aún mantienen la idea de casarse, el curaca (equivalente a un alcalde) solicita autorización al inca para entregarle a la nueva familia el topo o dote (el terreno) donde la nueva familia se instalara. Generalmente el pueblo se unía para ayudar a construir la casa de los recién casados y puedan comenzar su vida conyugal, la fiesta duraba lo que demoraba en construirse la casa. Y durante todos estos actos se formaban lazos de compadrazgo entre ayllus.

Según algunos cronistas  existía también  la probabilidad del rompimiento de la pareja probablemente por incomprensión,   en ese caso la mujer retornaba al ayllu de origen.

Actualmente este acto aún persiste, inclusive las leyes de varios países la reconocen como un equivalente al matrimonio civil, mas como por ejemplo las leyes del Perú exigen un mínimo de convivencia de 2 años para que estas tengan los mismos derechos y obligaciones legales.

 

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>