Juan Pablo II – Beato

Después de la muerte de Juan Pablo II (2 de abril de 2005), el 13 de abril del mismo año, el vicario general para la diócesis de Roma, Cardenal Camillo Ruini inicia el proceso de beatificación, el tal sentido el  28 de abril el Papa Benedicto XVI dispensó el tiempo de cinco años de espera tras la muerte de Juan Pablo II, requerido por el derecho canónico, tan similar que hizo el propio Juan Pablo II a la beatificación de la Madre Teresa de Calcuta.

Imagen de Juan Pablo II

Imagen de Juan Pablo II sobre el pórtico de la Basílica de San Pedro

En un proceso de los más rápidos de la bi milenaria historia de la Iglesia Católica, el Papa Juan Pablo II es elevado a la condición de beato, tan solo seis años y 29 días después de su fallecimiento el 2 de abril de 2005. En la ceremonia que se programó para las 10 a.m. en la plaza de San Pedro del Vaticano, su sucesor, Benedicto XVI, fue quien pronunciara en latín las palabras que declara “beato” a uno de los Papas más populares de la historia.

Queda sellado en la historia de la religión católica el día 1 de mayo de 2011, frente a millones de peregrinos que se  colmaron en la Plaza de San Pedro y las calles aledañas  del Vaticano, su festividad se celebraría el 22 de octubre, día de su coronación en 1978 como papa, el “Papa amigo”, el “Papa viajero” como muchos lo llamaron con cariño. Más de un millón de personas se reunieron en la Ciudad del Vaticano para la ceremonia de beatificación. El Papa Benedicto XVI recorrió la plaza San Pedro a bordo del “papa móvil” descapotado, y saludó a los fieles antes de la eucaristía. Según la historia, en los últimos mil años de la Iglesia Católica, ningún Papa proclamó beato a su predecesor, lo que convierte este suceso en un hecho histórico.

La multitud explotó en gritos, aplausos y lágrimas en el momento en que se develó una enorme foto de Juan Pablo II sonriente sobre el pórtico de la Basílica de San Pedro. Seguidamente, el Sumo Pontífice recibió un relicario de plata con un frasco de sangre tomada de Juan Pablo II durante su última hospitalización. La reliquia, que quedara expuesta para ser venerada por los fieles, le fue entregada por la hermana Tobiana, la monja polaca que atendió al “Papa Peregrino” durante su pontificado y la monja francesa Marie Simon Pierre, cuya inexplicable curación del mal de Parkinson fue declarada por la Santa Sede el milagro necesario para permitir la beatificación.

Sor Marie Simon Pierre

Sor Marie Simon Pierre, portando el relicario de plata

Asistieron a la ceremonia los príncipes herederos de España, Felipe y Leticia; el premier italiano, Silvio Berlusconi; el presidente de México, Felipe Calderón; el líder del sindicato Solidaridad y ex presidente polaco, Lech Walesa, y el presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, quien pudo asistir a pesar de estar vedada su presencia en territorio europeo, prohibición que no se extiende a la Santa Sede. La noche del 30 de abril se hizo una vigilia  de preparación a partir de las 8:30 p.m. (hora local) en el Circo Máximo de Roma y fue presidido por el Cardenal Agostino Vallini, Vicario del Santo Padre para la diócesis de Roma. Escucharon el testimonio de la monja que asegura que fue curada tras rezarle al fallecido pontífice. Por la mañana, antes de la ceremonia, miles de fieles hacían filas para entrar en la plaza principal del Vaticano y muchos turistas de todo el mundo llegaron a Roma que pugnaron por colocarse en los primeros lugares.

En una solemne ceremonia se celebró la beatificación de Juan Pablo II, que fue proclamado a las 10.38 a.m. hora local, mientras los presentes en la plaza de San Pedro y las calles y plazas adyacentes rompieron en aplausos que duraron varios minutos, sonaba música sacra. El papa Benedicto XVI recibió la reliquia del nuevo beato, una pequeña ampolla con su sangre, de manos de la monja a la que se le atribuye que Juan Pablo le curó de Parkinson.

El papa Benedicto XVI besa la reliquia de Juan Pablo II

El papa Benedicto XVI besa la reliquia de Juan Pablo II durante la ceremonia.

El Papa Benedicto XVI elogió la capacidad de Juan Pablo II por haber tenido “la fuerza de un gigante” para “invertir” la tendencia de “la sociedad, la cultura, los sistemas político y económicos. También recordó los viajes que realizó a Latinoamérica y destacó “el calor y la estima sincera y entrañable” que siempre encontró. El Papa, que llevaba la casulla y la mitra de Juan Pablo II, pronunció la fórmula en latín: “Concedemos que el venerado Siervo de Dios Juan Pablo II, Papa, sea de ahora en adelante llamado beato”. Un largo aplauso y gritos estallaron en la plaza, llena de gente que enarbolaba banderas de numerosas nacionalidades. La emoción reinó entre los representantes de 86 delegaciones de países extranjeros; entre los presentes estaba el cardenal polaco Stanislao Dziwisz, secretario por más de 40 años de Juan Pablo II.

Papa Juan Pablo II – hoy Beato

Karol Wojtyla de Polonia, que se convirtió en el Papa Juan Pablo II – hoy Beato

Karol Wojtyla, el verdadero nombre del Papa polaco, se encuentra a medio camino de la meta final de la santidad. Y es que el proceso de canonización consta de tres peldaños: venerable, beato y santo. Para la canonización es necesario otro milagro atribuido a la intercesión del beato y realizado después de su beatificación. Al santo se le reconoce culto universal y se convierte en modelo público para los creyentes de todo el mundo. “Existe la posibilidad de lograr en breve su canonización”, reconoció ayer el cardenal Angelo Amato, prefecto de la congregación para la Causa de los Santos, quien contó que han llegado “de todas partes del mundo” señalamientos de nuevos milagros atribuidos a Juan Pablo II.

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