Sarita Colonia – La Santa del pueblo

Fue una humilde joven peruana, que  dedicó su vida al servicio de la clase popular, a los marginados, aquellos que sufren a diario en la calle, enfrentando  los avatares de la vida,  así convertirse con el tiempo, en el ícono del pueblo y ser su último consuelo; por ello la llamaron: la “Santa del pueblo”.

sarita colonia

Foto de Sarita Colonia

De su tierra natal Ancash, (al enfermarse su madre), muy joven, decide emigrar con su familia a la capital Lima  en busca de un futuro mejor, inicialmente vivió en Barrios Altos, posteriormente se trasladó al Callao, donde vivió gran parte de su vida.

Sarita Colonia nació en el caserío de Belén, Huaraz, el 01 de marzo de 1914, hija de don Amadeo Colonia (carpintero), y de doña Rosalía Zambrano, fue la mayor de tres hermanos: Rosa, Esther e Hipólito, tras la muerte de su madre, quedó a cargo de ellos.

estampitas con imagen de sarita colonia

Estampas de Sarita Colonia

Trabajando en el puerto chalaco a los 16 años (1930), de empleada del hogar (familia italiana), siempre fue muy bondadosa y generosa, a pesar de su pobreza, supo compartir y socorrer a los demás.

Al enviudar otra vez su padre, mandó a sus otros hermanos a la capital, para que se hiciera cargo Sara, ella se vio obligada a renunciar al trabajo con los italianos, para posteriormente apoyar a su tía en la venta de pescado en el mercado central del Callao.

Poco después Sarita trabajó de una forma independiente. Cuentan los conocidos y familiares, que durante este tiempo Sarita se dedicaba a prestar ayuda a los enfermos, socorrer a los desvalidos, y muchos aseguran que fue en esa época donde se hizo conocer por su bondad y generosidad, proporcionaba  ropa y comida a las personas desposeídas del distrito chalaco, Su hermana Esther asegura, que solía obsequiar sus propios vestidos, y lo que ganaba en su trabajo, lo compartía con los pobres.

foto familiar de sarita colonia

Foto familiar de Sarita Colonia

Sarita Colonia Fallece a los 26 años, un 20 de diciembre de 1940, aunque algunos creen que se lanzó al mar tras escapar de unos violadores, sus familiares expresan que murió por sobredosis de aceite de ricino; lo cierto es que murió de paludismo, así lo demuestra su partida de defunción, que se encuentra en la Municipalidad de Bellavista. Fue enterrada en una fosa común en el cementerio Baquíjano y Carrillo del Callao, en la más absoluta pobreza, por lo tanto no contó con un funeral apropiado. Al año siguiente el padre de Sarita puso una cruz en la fosa, con el nombre y la foto de su hija.

Es desde este momento que se inicia el culto a Sarita, los vecinos, conocidos y familiares fueron los primeros en visitar todos los domingos a rezarle y pedirle ayuda.

De allí con mucha fuerza, los primeros en venerarla fueron los estibadores del puerto del Callao, seguidamente por personas de mal vivir, prostitutas, homosexuales, quienes creyeron encontrar a su santa sagrada y regocijarse en ella.

estampitas de sarita en el comercio popular

Estampitas de Sarita Colonia en el comercio popular

El culto fue cada vez mayor, no solamente en el Callao, sino en toda Lima, a partir de los barrios populares, de aquellas personas desempleadas, enfermos, del microbusero, del comerciante ambulante, taxista, emolientero, en fin, de todo aquel, magullado en cuerpo y alma. La tumba comenzó a llenarse con éstas personas que pedían ansiosamente algún milagro.

Asimismo la simbología a través de estampitas creció enormemente, su foto, con un marco sobre un fondo rosado y dos rosas de color rojo, quedaron sellados por toda la vida.

Hoy en día, es común en el Perú, ver estas estampitas, en parabrisas de taxistas, microbuses, tiendas, o tatuajes en el cuerpo. Sarita logró una veneración multitudinaria, rompiendo fronteras, si bien es cierto, su culto no es reconocido por la iglesia católica, y sería un gran honor para los devotos que día a día piden sea consagrada por la iglesia.

Muchos fieles manifiestan que Sarita es muy milagrosa, escuchar decir: “Al rezarle pedí sanar de mi enfermedad, y se me cumplió”,  “No pude tener hijos, ahora sí”, “encontré trabajo”,  “mi mamá tenía un mal incurable y sanó”, “salí de la prisión”, “me protege porque trabajo en lugar peligroso”,  “ahora en mi negocio me va bien”, etc. Es la Santa del pueblo.

placas de agradecimiento en mausoleo de sarita colonia

Placas de agradecimiento en mausoleo de Sarita

El cementerio Baquíjano, hoy luce con un hermoso mausoleo, donde todos los fieles acuden a rendirla culto y pedirle socorro, su interior está repleto de múltiples placas de agradecimiento de sus devotos que dejaron en agradecimiento por el milagro conseguido.

El 01 de marzo de 2014 Sarita Colonia cumplió cien años de su nacimiento, el mausoleo se rodeó de miles de fieles, entre oraciones y cánticos agradecían  sus múltiples milagros, sólo su hermana Rosa Colonia en silla de ruedas se mezclaba con la multitud. Las colas eran inmensas para ingresar al mausoleo, ofrendaban flores y pequeñas oraciones. El clamor de los fieles, expresan que la santa del pueblo tenga su lugar, que sea escuchado por la iglesia en su canonización. Muchos creían que solamente pertenecía a las sociedades temidas y marginales, la “santa del pueblo”, es mucho más; sólo será cuestión de esperar.

multitud de fieles a sarita colonia

Mulitud de fieles para rendirle culto

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